16.2.10

Jueves.

Sobre la vía y la vida pública.

Supongamos que no queremos ver publicidad. En el caso de una revista tenemos la posibilidad de no comprarla, lo mismo para con los diarios y todo tipo de publicaciones. Se puede elegir no consumirlas y así evitar los avisos publicitarios. En el caso de la televisión tenemos la opción de no mirar los canales con comerciales, podemos grabar la programación y luego verla evitando los avisos o el viejo y conocido cambiar de canal. La radio es similar, podemos apagarla, bajar el volumen o cambiar de emisora cuando viene la tanda. En Internet podemos frecuentar sitios que no contengan banners o contenido comercial que no nos interesa. Con los celulares tenemos la opción de llamar a la compañía para que no nos envíen más SMS de promociones y esas cosas con las que suelen llegar a nuestros mensajes recibidos. Está la posibilidad no jugar a los juegos patrocinados, hasta podemos evitar las películas como “Cast Away” o “Lo que ellas quieren” que son claras operaciones de marketing. Y así sucede con la mayoría de los mensajes creados por las corporaciones, podemos evitarlos.

Pero esto no es así en la vía pública, los carteles, marquesinas, chupetes, municipales, súper carteles, medianeras de edificios, refugios de colectivos, los laterales y lunetas de buses, toldos de kioskos, fachadas de bares y un sin número de espacios que están ocupados con mensajes comerciales que son inevitables. La única manera de no verlos sería no saliendo a la calle o salir con los ojos cerrados. Es verdad que el cerebro hace un gran esfuerzo para borrarlos del mapa visual pero de todas formas no se puede evitarlos. Entonces somos rehenes de consumir esos mensajes. ¿Por qué nos gustaría evitar esos mensajes? Yo creo que las razones son varias: desde la construcción de un prototipo de belleza inexistente a base a photoshop que trae consecuencias en la salud pública o la seguridad vial y la contaminación visual hasta el simple hecho de no querer exponerse a un continuo repiqueteo cerebral de colores, logos, ideas y trucos para que compremos cual o tal cosa.
La vía pública sería un lugar mucho más bello y amigable si no estuviera atestado con este tipo de comunicación. Tendríamos la posibilidad de apreciar mejor la arquitectura, la naturaleza, la intervenciones urbanas de artistas independientes y un sin número de cosas que embellecen Buenos Aires.
Hay ciudades que tienen fuertes restricciones en cuanto a la comunicación en la vía pública y con el paso de los años lograron reducir drásticamente la contaminación visual. Aquí hubo proyectos de ley en esa dirección pero la presión de ciertos sectores hizo imposible una legislación más protectora en este sentido.
No nos olvidemos tampoco de los miles de carteles a los costados de la ruta, como la Ruta 2, y de grandes avenidas como Lugones que ostentas una distracción cada cincuenta metros que nos quitan los ojos de la carretera. Somos un país con uno de los mayores índices de accidentes en el mundo y todos los factores deben ser atacados para reducir estas estadísticas.
No ver publicidad es una libertad que hemos perdido en la mayoría de los espacios de nuestras vidas, pero creo que las calles deben ser recuperadas. Creo que los espacios públicos deben ser reservados para la expresión artística en todas sus formas y para los mensajes instituciones con una función social.
¿Cuánta cantidad de gente vive de este negocio? No lo sé, pero imagino que los grandes beneficiados deben ser cuatro o cinco como en todos los ámbitos. ¿Tiene esta gente que quedarse sin trabajo? Claro que no, la publicidad es un mundo enorme donde existen miles de posibilidades de abrirse camino. Internet por ejemplo es un mundo en crecimiento constante donde se abren diariamente nuevos espacios para comunicarse que son mucho menos invasivos o nocivos que la comunicación en la vía pública.
La calle es nuestra y en la medida en que la recuperemos se convertirá en un lugar mucho más lindo para transitar nuestras vidas. Donde hoy hay un cartel mañana puede haber un dibujo o un árbol.

6.2.10

Money Talk


Negros y negras del monte: el dinero debe ser el pedazo de papel más manoseado por el humano junto con el papel higiénico. Y en esos pedazos de papel se deciden la felicidad y la tristeza de millones de personas. No porque el dinero sea felicidad, sino porque el dinero se adueño de cosas que nunca debieron tener precio. Pero en esos papelitos viaja una resistencia, fragmentos de verdades escritas en códigos secretos que se filtran de bolsillo en bolsillo y de cartera en cartera. El próximo mensaje puede estar escondido en un vuelto o saliendo del cajero. Si te encontrás con algunos de ellos por favor enviá una foto por mail a: anteshaymagia@gmail.com
Muchas gracias

5.2.10

Juguemos en el bosque.

¡Juguemos en el bosque, mientras el logo no está! ¿Logo estás?
Estoy explotando trabajadores en Asia.



¡Juguemos en el bosque, mientras el logo no está! ¿Logo estás?
Estoy consumiendo recursos en países del tercer mundo.


¡Juguemos en el bosque, mientras el logo no está! ¿Logo estás?
Estoy corrompiendo gobiernos para aumentar mis ganancias.


¡Juguemos en el bosque, mientras el logo no está! ¿Logo estás?
Estoy manipulando los medios de comunicación.


¡Juguemos en el bosque, mientras el logo no está! ¿Logo estás?
¡Sí y salgo para comérmelos!

4.2.10

Ruperto.


Dibujo en el medio por: K2man